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Herramientas de Coaching para Personas y Empresas

Soy Coach Empresarial Certificada y en todos mis años de experiencia he asesorado a más de 8.000 personas, interviniendo y apoyando con estrategias de Coaching a ejecutivos de multinacionales, empresas y entidades del estado, y en muchos lugares las personas constantemente me dicen que sienten temor al éxito, a la innovación o simplemente a actuar diferentes.

Aunque somos seres emocionales, generalmente no administramos adecuadamente nuestras emociones, somos presas de lo que sentimos y en ocasiones tomamos decisiones apresuradas, erróneas, desenfocadas, lo que nos lleva a resultados no deseados.

Me consultan personas, y en consecuencia empresas con frecuencias emocionales bajas, como la “desesperanza”, que ocasiona la pérdida de sentido o propósito y el debilitamiento para asumir el reto de vivir bien y laborar con excelentes resultados.

Una Coachee a la que llamaré “Martha”, inicio proceso de Coaching Espiritual Transpersonal con el siguiente cuadro, había terminado su carrera, había hecho su especialización, estaba casada, tenia hijos, pero sus relaciones no estaban bien, sentía un vacío tan grande que le embargaba su espíritu. En nuestro espíritu está la fuerza interior, la conexión con la vida, la gratitud, la conexión con lo divino, es el sentido de porque estamos viviendo esta experiencia física.

En las organizaciones, frecuentemente percibo la falta de espíritu, algo como “No quiero hacer más”, “Igual si hago no me lo reconocen”, “Mis opiniones son un arma de doble filo”. Como Coach, puedo apoyar a las personas a elevar sus resultados, no obstante si les fortalezco su espíritu el resultado será sostenible en el tiempo.

Para los egipcios la letra A se representa con la imagen del águila. Su significado es el calor vital, lo diurno, el origen, el aire y el fuego. El águila representa el poder que desciende desde lo alto con la velocidad del relámpago. El águila es luz vencedora de las dificultades y de los obstáculos, se presenta como cazadora de serpientes y de dragones. Finalmente se relaciona, el ojo del águila se relaciona con lo visionario, con el espíritu retador de nosotros mismos. Cuando la madre águila siente que sus polluelos están listos, sobrevuela el nido, suavemente y de manera constante remese el nido, para que sus crías hagan conciencia de su comodidad y se preparen para dejarlo, fortalecer sus alas y volar. En los primeros intentos caen irremediablemente, su madre los toma en sus garras y los vuelve a levantar para que lo sigan intentando, adquiriendo confianza.

¿Qué nos sucede a los seres humanos y por ende a las organizaciones?

No salimos del nido, estamos conformes, tenemos miedo o habitamos en la incertidumbre de lo que nos podría pasar fuera de él, en el nido tenemos lo que aparentemente necesitamos, nuestro espíritu se torna débil o temeroso y donde hay miedo no hay acción. Entramos en desánimo, tristeza, rutina, desolación, sin sentido y sin propósito.

Y nos enfocamos en encontrar miles de razones para justificar la ausencia de esfuerzo, “No me merezco”, “Es mucho trabajo”, “De eso tan bueno no dan tanto”, “Para que me esfuerzo si es para mis jefes”, “Eso no me beneficia a mí, únicamente beneficia a la empresa”…

Una y otra vez sentimos el nido a punto de caerse, esperamos que las circunstancias cambien, sin embargo no hacemos algo para cambiarlas; esperamos que el nido vuelva a quedarse quieto. Para nuestra fortuna el nido se seguirá moviendo, invitando a volar, a tomar riesgos, a tomar acciones valientes, a “estrenar nuestras alas”, o incluso a tomar conciencia que las tenemos.

Al ser humano lo mueven los retos y cuando no los siente se deprime, se frustra. En mis conferencias le pido a las personas que interioricen esta frase: “no es lo que me pasa sino como actúo ante lo que me pasa”, en este caso sería, no es sentir el miedo, es quedarse inmóvil ante él. Es no ver que el futuro nos tiene grandes sorpresas y que cada día encontramos grandiosas oportunidades de conectarnos con nuestro destino.

En el Coaching Espiritual Transpersonal partimos del concepto del “Diseño Original”, estamos diseñados para ser abundantes, felices, plenos, radiantes, efectivos, lo que ocurre, es que en ocasiones de manera consciente o inconsciente, las personas o empresas realizamos acciones que nos alejan de ese diseño original.

Nuestra confianza es un músculo emocional que debemos fortalecer para estar preparados para lanzamos en un salto de fe y cuando se presente este “Instante sagrado donde el riesgo y el peligro se vuelven una revelación” como dice Claudio Naranjo. La revelación es la correcta visión acerca de nosotros mismos, de nuestra capacidad, de nuestro ímpetu, de nuestra fuerza interior, de las posibilidades del lugar celeste donde estamos destinados a volar.

Alienta tu espíritu; confiando en lo pequeño y cada vez confiando más en lo grande vuelve a tener esperanza, conéctate contigo, enlaza tu propósito y alienta a otros a través del ejemplo.

Ahora pregúntate:

¿Cuál es tu propósito?

Si tu vida terminara en este instante, ¿habría tenido sentido?

Habría que ser como el águila, inspiración alentada por la visión y decisión estimulada para un salto audaz.

Así que ánimo a tu espíritu a comenzar de nuevo cuantas veces sea necesario, a rescatar fuerzas de tu espíritu con la confianza que todas las experiencias te conducen para bien y te convierten en la persona maravillosa que eres.

Recibe un cálido abrazo.